«Bryant como protagonista
atípico cumple su cometido: es un personaje, a lo sumo, que reniega de todas
las cualidades de lo normal entre estas historias. No tiene pelo rubio, no es
apuesto, ni es un chico malote; se antoja hasta torpe e idiota, lo que lo
acerca más al lector y hace poder imaginarse que tú, el que lee la novela,
puedes ser ese Bryant torpe y no-tan-guapo.»
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